esas voces me marcan la piel y no huyo porque no sé huir
cómo iba a huir de mi piel, de mí mismo, huir no, huir nunca, no)
va junto al mar un hombre que en la boca lleva una abeja libertadora y loca
otro hombre muerde esa boca y la abeja sangra, se parte, se abre
se da por entero, y esa sangre perfecciona la unión
la prolonga y la purifica